Noboa viaja a Suiza mientras Ecuador sigue sumido en crisis interna
El presidente Daniel Noboa inició nuevamente una agenda oficial fuera del país. Según el comunicado de la Presidencia, su visita a Davos, Suiza, tiene como objetivo mantener encuentros estratégicos con líderes gubernamentales, empresarios y representantes de organismos internacionales. La intención, según el Gobierno, es atraer inversión, fortalecer relaciones internacionales y proyectar a Ecuador como un país confiable en temas de desarrollo y cooperación.
Sin embargo, muchos ciudadanos y sectores críticos se preguntan: ¿es realmente prioritario hablar de desarrollo sostenible en el extranjero cuando Ecuador sigue enfrentando problemas urgentes dentro del país? El 2026 arrancó con los mismos niveles de violencia con los que terminó 2025, lo que llevó al Ejecutivo a declarar estado de emergencia en varias provincias y municipios. La inseguridad, los homicidios y la acción de grupos del crimen organizado siguen generando miedo y preocupación en la población.
Mientras el presidente se reúne con bancos multilaterales y altos ejecutivos de empresas globales, en el país la salud pública sigue colapsada, la educación enfrenta déficit de recursos y cobertura, y la infraestructura energética muestra señales de fragilidad. Para críticos de izquierda y ciudadanos preocupados por la crisis social, estas visitas al extranjero dan la sensación de desconexión con los problemas reales de la población, priorizando la proyección internacional por encima del liderazgo directo en la resolución de problemas locales.
El Gobierno defiende la gira señalando que las alianzas internacionales y la inversión extranjera pueden generar recursos y apoyo técnico para mejorar la seguridad, la educación y otros servicios públicos. Sin embargo, la percepción que predomina en redes y medios ciudadanos es que estas promesas no sustituyen la presencia y acción del presidente en el país, especialmente cuando millones de ecuatorianos enfrentan dificultades cotidianas en sus comunidades.
El viaje de Noboa pone en evidencia un dilema recurrente: la tensión entre la proyección internacional y la atención a los problemas internos. Mientras en Davos se discute desarrollo sostenible, cooperación y oportunidades de inversión, en Ecuador la ciudadanía exige soluciones inmediatas a la violencia, la inseguridad, la falta de acceso a servicios básicos y el futuro incierto de sectores estratégicos como la energía.
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